Fe y Articulación Ecuménica

Área de Fe, Articulación Ecuménica y Sociedad:

 

Es un área que promueve programas y acciones dirigidas a la reflexión en torno al fenómeno religioso desde diferentes perspectivas bíblico-teológicas, socio-religiosas y culturales; así como del rescate y actualización de la memoria histórica desde las y los “pequeños del Reino” (Mateo 25). Propicia la Articulación con espacios e instituciones religiosas y no religiosas a nivel nacional e internacional. Tiene como objetivo favorecer espacios de integración entre fe, política y emancipación social asistiendo un tipo de espiritualidad que de testimonio de unidad y participación y reafirme el compromiso con el Reino de Dios, haciéndolo realidad en el servicio a nuestro pueblo desde una apuesta profética por la paz, con justicia y la equidad social.

 

Estructura del Área:

 

  • Vice dirección del Área: con las atribuciones generales que están reguladas en el Artículo 24 del estatut. Además de las específicas como vice dirección, este debe velar y trabajar por la espiritualidad y pertenencia ecuménica de la Institución.
  • Coordinar las acciones del Centro de Documentación de OAR, acompañar eventos de carácter ecuménico que se organicen
  • Colaboradoras/es.

 

  • Espiritualidades [1]

“…espiritualidad es la vida en el Espíritu, en medio del conflicto histórico, en comunión con el Padre y en comunión con el pueblo” (Betto).   “… y también en comunión con la naturaleza (lo creado, la totalidad de lo que existe) y conmigo mismo, lo cual implica conocerme, aceptarme, cultivarme y entregarme (Castellanos).

La vida en el espíritu es la vida presente, común, de la que participamos todas las personas que “respiramos” un mismo aire, que compartimos un mismo aliento, que somos susceptibles de recibir, percibir y ser afectados por un mismo soplo vital, que compartimos y somos movidos por los embates del mismo “ aire de los tiempos…”

De entre las muchas formas y proyecciones de las espiritualidades, cualquiera sea el credo, la cultura, la tradición que se profese, podemos y debemos optar por:

  • una espiritualidad humana y global del buen vivir. Una que abogue en primer lugar, por la subversión de la lógica del vivir bien que abre tantas brechas de pobreza, desigualdad, violencia, desarmonía y muerte en nuestro mundo.
  • que erija la solidaridad, el cuidado y la acogida como valores articuladores de las relaciones humanas y con la tierra, nuestra casa común.
  • un tipo de espiritualidad sin credos, pero no descreída, ni in-creíble.
  • que nos permita dar y darnos, recibir y recibirnos… de buena fe, sin malas vibras… en el fluir incesante de esas buenas energías de las que está formada la existencia total, la vida plena…

[1] Daylins Rufin. Pastora Bautista. ‘Caminos’, publicación del Centro Memorial Martin Luther King, marzo 2012, Cuba. Artículo editado por Palabra de Mujer, resumen.